ME HE TRASLADADO A www.kialaya.com/blog

EN BREVE SERÁS REDIRIGIDO A MI NUEVO BLOG.

jueves, 17 de julio de 2008

Huelgas de hambre

Lo siento pero jamás he entendido muy bien el poder de una huelga de hambre. A ver, digo yo, si una persona está quejándose de algo contra la autoridad pertinente y comienza una huelga de hambre que la lleva a la muerte, entonces se termina el problema de la persona que estaba quejándose y encima ni siquiera ha tenido que matarla dicha autoridad. No comprendo yo entonces la utilidad de la misma la verdad. Básicamente le estás dando a quien te quejas la solución perfecta de su problema, que desaparezcas.

Siempre me ha parecido que hay otras formas de huelgas mucho más eficaces, de movilizaciones, de protestas. Y no digo ya violentas, sino también pacíficas porque echarse a la calle y colapsarlas con las manos en alto pintadas de blanco es pacífico y me parece a mí más eficaz para conseguir una mayor repercusión.

Claro que hay huelgas de hambre y hay huelgas de hambre, porque al que me compare Mahatma Gandhi con De Juana Chaos tiene delito, y dolor da verlos a ambos en un mismo artículo de la Wikipedia juntitos. Y es que ahora anda el pobre hombre quejándose de que hay que ver qué pena más grande que le embargan una casa el malo del gobierno. Ya, estoooo, ¿tu te has percatado de que eres un condenado por asesinato? ¿Por 25 asesinatos si no leo mal la noticia? ¿Acaso no embargaste tu la vida de esas 25 personas? Y ahora te quejas por una miserable estructura de ladrillos cuando las familias de esas pobres personas ya no tendrán jamás a sus seres queridos a su lado. ¿Soy yo o a alguien más le dan ganas de tirar a este hombre por el precipicio más cercano?

Ya no entramos en discusiones de sus preferencias políticas, que sea de ETA o no. A mi eso hasta cierto punto me da igual. Es un ASESINO, así en grande y en mayúsculas, no tiene derecho a quejarse ni muchísimo menos. Si le han embargado es porque no ha pagado las indemnizaciones a sus víctimas así que hasta la ropa que lleva puesta encima deberían de quitársela para venderla en subasta. Ni pena ni leches, si se quiere matar de hambre pues que se mate, total un asesino menos que mantener en la cárcel y un alivio para los familiares de las víctimas que no tendrán que ver su cara apareciendo en los telediarios cada vez que monta una de sus teatradas. No estoy a favor de la pena de muerte, de verdad, pero hay casos en las que uno duda en si alguna gente no se lo está ganado a pulso.

Más info sobre la huelga de hambre la puedes encontrar aquí y aquí.

4 comentarios:

Wikichipi dijo...

"Es un ASESINO, así en grande y en mayúsculas, no tiene derecho a quejarse ni muchísimo menos."

En mi opinión, cualquier ser humano, tiene el derecho de quejarse, ya que está inbuido dentro de lo que sería el Derecho a la Libertad de Expresión, recogido en la Declaracion de Derechos Humanos. Negar un derecho esencial a una persona, no nos convierte en nada mucho mejor que esta por muy asesina que sea.
Una cosa es que tu te expreses y otra muy distinta que seas oido. :P
Como con los blogs, no por que hables mucho, vas a tener más visitas... xD

Banyú dijo...

Este lo que tiene es una cara que se la pisa, y se está riendo de sus víctimas, de la justicia y de cada uno de nosotros.

Estas cosas pasan por lo que pasan...

Kialaya dijo...

@wikichipi No tergiverses, sabes lo que quiero decir. Este hombre no tiene derecho a quejarse porque le embarguen la casa porque él no ha pagado y por tanto es justo y legal que se la quiten para pagar esas indemnizaciones que él no ha pagado. Otra cosa sería si le estuviesen pegando de palizas en al cárcel o realmente matándole de hambre. Hay ciertos derechos a los condenados que hay que respetar.

@Banyú Pues sí, tienes toda la razón la verdad, deberían de pesar de él veintepueblos y punto, sólo busca hacerse la víctima cuando claramente no lo es.

eseele dijo...

No olvidemos que este personaje, en su supuesta huelga de hambre anterior, estaba mucho mejor alimentado que cualquier persona en régimen penitenciario... Pero oigan. Vivimos donde vivimos... ¿Qué quieren?