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miércoles, 29 de abril de 2009

Planificando tu muerte

Ayer se comentaba por todas las redes la muerte del periodista Javier Ortiz. Y lo que me ha llamado más la atención ha sido que ha dejado escrito su propio Obituario que se puede leer en la última entrada de su blog. Me ha parecido enternecedor cómo se describe a sí mismo y me ha gustado realmente mucho su escrito. Este obituario lo escribió varios años, en su blog aparece en enero del 2007 y lo presenta así:

"Hoy, como resulta que es mi cumpleaños, que estoy de viaje y que me he ido sin el ordenador portátil –no me toca escribir para el periódico hasta el viernes y el aparatito pesa lo suyo– os he dejado de archivo una humorada. Se trata de mi obituario. O mi necrológica, o como queráis llamar a eso. La he escrito porque no quisiera que el día en que me muera cualquier gacetillero inútil arruinara mi muerte con una necrológica burocrática y de circunstancias. De modo que os encargo colectivamente de que, cuando fallezca, hagáis lo posible para que sea éste el obituario que salga publicado."

Está claro que han respetado su encargo. Me gusta lo de planificar tu muerte, el saber de qué te vas a morir y dejar listo cómo quieres que hagan las cosas a tu muerte. Al menos, un problema menos para tus familiares.

Me ha hecho recordar un capítulo de Star Trek La Nueva Generación que vi, se llama "The Next Phase" en la que dos de los personajes principales supuestamente mueren. El mejor amigo de uno de ellos es el encargado de preparar las ceremonias correspondientes y tras mucho deliberar (tened en cuenta que toma en consideración numerosas culturas alienígenas) decide montar una fiesta. Sí, una fiesta. Pero no de celebración de su muerte obviamente sino de celebración de su vida. Una fiesta en la que todos sus amigos puedan recordar y compartir los recuerdos de esos dos seres queridos y celebrar el tiempo que pudieron estar con ellos.

Eso me gustaría a mi, que cuando muera, se celebre mi vida y lo poquito que haya podido hacer en ella. Sé que en nuestra cultura esto no se lleva nada pero quizás deberíamos tratar de cambiar esa visión que tenemos, que los funerales son ocasiones solemnes, tristes, negras, lúgubres y para hincharte de llorar. Ojalá nuestra cultura lo viera de manera distinta. El día que me muera, por favor, sentíos libres de organizar una fiesta en mi honor, con música, con champán y una foto mía en la repisa para que lo pueda ver bien todo. Eso sí, nada de humos por favor que ya sabéis que soy antitabaco total.

* Un brindis por Javier Ortiz, descanse en paz *

1 comentario:

Anónimo dijo...

Fantastico y Veridico!

Ese obituario si que vale la pena leerlo, y junto con los dos escritos que se incluyen a continuacion; muy buena leccion de alegria en la lucha impermanente.

Gracias!