El pasado viernes volvía en autobús del centro por la noche y cometí el error de montarme en el 8 para llegar a Teatinos. Da tantas vueltas que tardé creo que casi 45 minutos en llegar. Lo bueno es que conocí a este muchacho en el autobús y a su lorito verde, Pumuki. Tuvimos una agradable charla puesto que yo conocía a estos loritos, son los que han creado bandas en torno a los parques de la Avda Moliere y que llegan hasta la playa. Los llevo viendo en mi parque desde hace ya varios años y se ponen morados con los dátiles de los árboles. Existe la teoría de que en algún momento una pareja quedaron en libertad o los soltaron y han prácticamente colonizado la zona. Creo recordar que tengo algunas imágenes de ellos por ahí, veré a ver si las encuentro y las subo.
El chico fue de lo más simpático, me estuvo contando que había conseguido a Pumuki subiéndose a un árbol y cogiendo a uno de los 3 polluelos que había allí en un nido. Desde entonces lo ha criado en su casa y lo lleva consigo como otra gente lleva un perrito o un gato. La verdad es que el pajarillo está muy bien entrenado, se subió a mi dedo sin problema y tan tranquilo estaba que se me montó en el hombro, dejando que lo acariciase y dandome suaves picotazos en el dedo. Además el chico me contó que deseaba poder conseguir la pareja y poder criar a unos cuantos de estos loritos; yo le comenté que no sería un mal negocio, la verdad es que pueden resultar unas mascotas muy agradables. El chico no me llegó a decir su nombre, si alguien lo conoce y me lo pudiera decir para nombrarle aquí lo agradecería. Y desde aquí gracias a él y al lorito por hacerme ese interminable viaje en autobús de lo más ameno.
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jueves, 8 de mayo de 2008
Pumuki, el lorito verde
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